Tuesday, May 30, 2006

Victor y su polla a rallas

Hay le teneis , este es nuestro amigo Victor . Un chico que se define a si mismo sin complejos de ningún tipo , es más un día nos confesó , que su polla a rallas ( solo teneis que mirarlo en las capturas ) , le hacía un montón de gracia a las chicas, es mas, cada vez que veia en un bar a alguna que estaba un poco pasada de copas, iba a sentarse a su mesa, y entre risas le comentaba su peculiar particularidad en los colores de su polla. "Puedes verla, pero tienes que comerla", y si la tia estaba lo suficientemente ebria, pues que se la llevaba al lavabo y ahi nomas se le endingaba. Nosotros , que no somos muy crédulos decidimos hacerlo una prueba , con una buena golfa , y joder , la tía confesó que nunca le había sabido también una polla , como la polla a rallas de nuestro amigo Victor , vivir para ver amigos ...

Borracha y meada

Una mujer se emborracha y engaña a su novio con uno de sus amigos durante una fiesta

Hola, ante todo quiero presentarme. Mi nombre es Paola, tengo casi 29 años, y soy soltera. A pesar de haber estado en diversos momentos de mi vida casi a punto de que me lleven al altar, yo he preferido renunciar al sueño que la mayoría de las mujeres tienen de formar una familia, por yo soy, siempre lo fui y me imagino que lo seguiré siendo, una mujer infiel. Nunca pude estar demasiado tiempo con una persona sin ponerle los cuernos. tal vez algunos de ustedes me juzguen y sientan pena por mí, pero lo cierto es que no todos somos iguales y yo ya me he aceptado y ya me he acostumbrado a mi forma de ser, cambiante y caprichosa en lo que a lo sentimental y a lo sexual se refiere.

Soy además una mujer sumamente atractiva, alta (1,82 m) y delgada, con un cuerpo armonioso y pechos bien formados y aún capaces de causar envidia en cualquier adolescente. Soy rubia, y uso el pelo algo corto, pues prefiero destacar mi rostro, que sea tal vez mi principal atractivo. Lo que voy a contarles sucedió una semana antes de que rompiera con mi entonces novio Martín, de esto hace ya dos meses.

con motivo de su cumpleaños organizó un festejo en la casa de sus padres, no es que aún viva con ellos (él es un poco menor que yo, tiene 27 años) pues trabaja, al igual que yo, ambos somos empleados de la misma empresa, donde nos conocimos, y cuenta por lo tanto con un ingreso que le permite mantener un departamento donde vive. Pero de todas formas su departamento era muy chico para la reunión que él quería hacer, por lo que les pidió a sus padres que le permitieran usar su casa, que cuenta con un gran patio y un espacioso living, de manera que todos entraríamos cómodamente. Invitó a un montón de gente, gente del trabajo, amigos del club, ex compañeros de la facultad, conocidos de diversos lugares, con los que éramos un grupo bastante grande. El aprovechó la ocasión para presentarme a sus padres, aprovechando la informalidad de la ocasión ya que no traía para mí compromisos ni situaciones que me incomodaran.

Afortunadamente, y aunque los grupos no se conocían entre sí, pronto todos se integraron y varios que recién se conocían charlaban animadamente, pues Martín es un exelente anfitrión y pronto logró crear buen clima en la fiesta. desde temprano yo me puse en el papel de la anfitriona, pues a pesar de que no era mi casa era yo la novia del cumpleañero, por lo que me ubiqué junto a la licuadora preparando daikiris para todos toda la noche, o al menos esa era mi intención en un principio, porque de a poco —trago va, trago viene— me fui poniendo más y másalegre, al punto de deshinibirme por completo, sin parar de reír y bailando con todo el mundo.

Borracha como estaba, y con todo el líquido que había tomado, en un momento sentí urgencia por ir a al baño para orinar. Al mismo tiempo que me siento en el retrete, alguien, que no me habría visto entrar (¿o si?) golpea a la puerta. Sin pensarlo, en lugar de decir "ocupado", dije "adelante". entonces entró uno de los amigos de la infancia de mi novio. Cuando me vio allí sentada, con la pollera subida y la bombacha baja, se quedó mirando perplejo. en ese momento comencé a orinar.

— Es que... como me dijiste que pase...— dijo disculpándose, pero sin salir del baño.
—Si, vení. ¿Estás con ganas de hacer pis?
—Muchas.
—Yo te ayudo

Lo agarré con mis manos de la cintura, lo traje a mi y le desabroché el cinturón. En ese momento dejé de mear yo. Entonces le bajé la bragueta, y luego los jeans hasta la rodilla. tenía unos slips blancos, y yo se los bajé de un tirón, dejando a la vista un monstruo enorme que le colgaba entre las piernas. Por mi parte separe las mías, y hacia allí apunté el choro de pis que dejó salir cuando yo le indiqué que así lo hiciera.

Meaba como un caballo, y yo fui corriendo su pene de manera de apuntar su tremendo chorro hasta que rozara mi concha. Era fantástico, sentía su pis caliente mojando mi vagina, mi bello púbico estaba empapado por su pis. Cuando dejó de mear, en vez de sacudírsela, me la metí en la boca, saboreando las últimas gotas del líquido, y provocándole una erección. Se le paró brutalmente, y yo se la chupé con gran habilidad (mi experiencia es amplia en esas lides) mientras yo me masturbaba con mi mano libre. Acabamos los dos enseguida, yo por obra de mis propios dedos que frotaban con suavidad mi concha impregnada en pis, y él me llenó la boca con su semen, que tragué gustosa. Luego él salió del baño, y yo lo seguí un rato después, para que no nos vieran salir juntos. Esa fue mi única experiencia sexual donde el pis tuviera lugar, y creo que me gustaría repetirla.

la sumisa


este relato es parte de Sexycuentos.com

Friday, May 19, 2006

Borrachas x SMS

Vaya fieston que se pegan estas guarrillas , aqui podemos ver lo bien que se lo montan enseñando las tetas , el culo y todo. Si es que ademas de salidas estan mas buenas que el pan...

Monday, May 15, 2006

RELATO - Novia borracha

Cuando la conocí tenía 20 años, y yo 31. Era una morenita de 1.70 metros, delgada, con la cintura pronunciada, un par de tetas enormes (tanto que pese a su juventud las tenía algo caídas), un culo normal, no muy levantado, labios bastante gruesos, pelo largo, castaño oscuro y una cara verdaderamente hermosa. Era ecuatoriana, yo chileno, pasamos algunos días juntos en mi departamento, durante los cuales no me costó nada que se entregara completamente, que me abriera las piernas y que me dejara cojérmela sin usar condón. Me la culeaba muchísimo, me chupaba la verga, se la enterraba en el culo, etc. Me contó que sólo había tenido una relación con un tipo bastante mayor, y que había sido el único que se la había comido, pero que había hecho con ella lo que quiso. Luego se devolvió a su país. Volvimos a vernos al cabo de unos meses y en definitiva, decidimos casarnos.
Ella estaba tan emocionada la noche de nuestro matrimonio que para aplacar su nerviosismo tomaba, casi sin darse cuenta, largos tragos de ron, y a mí me divertía ver como empezaban a notársele los efectos del alcohol, así que me preocupaba de que su vaso nunca estuviese vacío, mientras bailábamos, nos sacaban fotos y recorríamos las mesas hablando con los más de 200 invitados.
El matrimonio se celebraba en el salón de eventos de un hotel, donde también teníamos reservada una habitación para nuestra noche de bodas. Alrededor de la 1:30 la mayoría de los invitados estaban bailando, y yo me dedicaba a conversar y reírme con mis amigos, y en eso vi pasar a Rocío evidentemente borracha, supuse que hacia el baño, que se encontraba fuera del salón, cerca del hall. Decidí acercarme a ver si se encontraba bien, si necesitaba algo, aunque era más que evidente que tenía una borrachera impresionante. Cuando llegué al hall vi que un tipo de unos 35 a 40 años, que me pareció que era empleado del hotel, la tomaba de un brazo y con la otra mano la afirmaba de la espalda. Mi flamante esposa tenía los ojos entrecerrados y apenas podía mantener el equilibrio. El empleado le hablaba amablemente y le indicaba con los dedos el camino al baño de damas.
Yo tampoco estaba del todo sobrio, precisamente, así que pensando que le iba a tomar un buen rato sentirse mejor, volví al salón con los invitados. Debe haber pasado casi una hora cuando me percaté de que Rocío no había vuelto a la fiesta, así que me fui al baño de damas y le pedí a una señora que venía entrando que por favor me dijera si la novia estaba adentro. Salió a los pocos segundos, diciéndome que no había nadie en el baño. Se me ocurrió entonces que probablemente había decidido subir a nuestra habitación, que se encontraba en el tercer piso, y empecé a subir las escaleras. Cuando estaba llegando al tercer piso, escuché un ruido y me detuve justo antes de los últimos peldaños, detrás de unas plantas enormes que me mantenían escondido, a través de las hojas pude ver que la puerta de nuestra habitación se abría y salía el empleado, o quien yo supuse que era empleado, miró rápidamente hacia todos lados, cerró la puerta y se perdió por el pasillo, sin darse cuenta de mi presencia.
Aunque desde luego me llamó mucho la atención, por un momento pensé que se había ofrecido para acompañar a Rocío a nuestra habitación, ya que la había visto en tan malas condiciones hacía un rato. Rápidamente busqué las llaves y entré, cerrando la puerta detrás de mí. Encontré a mi reciente esposa con la mitad del cuerpo arriba de la cama, y las rodillas apoyadas en el suelo, aparentemente dormida (o inconsciente). Pensé que se había puesto en esa posición debido a su borrachera, y me acerqué a verla.
Estaba despeinada, con la cara apoyada de lado sobre la cama, la boca abierta y los ojos cerrados. La verdad, me calentó muchísimo verla en ese estado, tan vulnerable, tenía las rodillas algo separadas, y rápidamente pensé en empezar la noche de bodas en ese mismo instante. Su vestido de novia, blanco, impecable le llegaba hasta más arriba de las rodillas, me arrodillé en el suelo detrás de ella y con las dos manos tomé su falda y la levanté lentamente… me encantaba ver como asomaban sus piernas morenas de piel increíblemente suave. A mitad de camino, aparecieron sus calzones blancos, mínimos, a más de 15 centímetros de donde deberían estar, y en el medio una mancha de humedad considerable. Más caliente me ponía, porque ya empezaba a adivinar que podía haber pasado por ahí… Subí del todo su falda y confirmé mis sospechas. Roció no se movía en absoluto, no emitía ningún sonido, seguramente no se daba cuenta de nada. Noté sus nalgas y la entrepierna sumamente mojadas. Me agaché un poco y con los dedos abrí sus labios vaginales, perfectamente depilados (siempre se depilaba la entrepierna, dejándose sólo un pequeño triángulo de vello fino y corto en el pubis). Su concha estaba exageradamente abierta, y un chorro espeso de semen le brotaba despacio, bajando por sus muslos. Luego abrí sus nalgas, temiendo lo peor, y efectivamente su ano estaba espantosamente dilatado, y de él también manaba muy abundante leche, blanquísima y espesa.
Increíble… empecé a frotarle la concha con la mano, que lógicamente se empapó, y en ese minuto, con voz adormilada y ronroneante, que casi no se le entendía, dijo “no, otra vez no”. Era evidente que no podía moverse, ni siquiera abrir los ojos, y no parecía tener idea ni importarle mayormente quien estuviera frotándole la concha.
Nunca había sentido tanto morbo, rápidamente mi verga se endureció como si no hubiese tomado una gota de alcohol, bajé el cierre de mi pantalón, la empuñé con la mano derecha mientras con la izquierda mantenía el vestido de mi esposa sobre su cintura y, para que no me reconociera (si es que podía), sólo dije despacio “shhhh….” Mientras ponía la punta de mi verga en la entrada de su muy usada concha, para luego enterrársela despacio, sin parar, y hasta el fondo, hasta que sentí que chocaba con las paredes de su útero. Rocío con vos apenas audible emitió un pequeño quejido y luego repitió “no, no más” un par de veces, pero sin moverse en absoluto.
La concha tibia y chorreante, recién cojida, de mi esposa, se sentía increíble. Quería darle duro, pero sin movimientos bruscos para que no fuera a reaccionar, así que se la enterraba hasta el fondo y la dejaba unos segundos ahí, para luego sacarla despacio, casi del todo.
Mientras la perforaba imaginaba como se la habían culeado hacía unos minutos, y el morbo era impresionante… pensaba en como el empleado del hotel, un tipo maduro y sin ningún atractivo físico, se había aprovechado de una hermosa morena de 21 años, recién casada, una mujer que seguramente nunca soñó tener, con su vestido de novia, a metros de su esposo y doscientos invitados, y la había penetrado por concha y culo, la había llenado de semen y probablemente ella ni siquiera se había dado cuenta de quien había sido. Eso si es que no habían sido más de uno los que se habían comido a mi esposa en esos minutos…
Era demasiado para mí… sentí que iba a explotar en lo más hondo de Rocío, así que para prolongar el placer se la saqué y esperé unos segundos a que bajara la calentura, para luego enterrársela en el culo abierto (el tipo tiene que haberse gastado una verga impresionante), mientras me agachaba sobre su espalda y le preguntaba en voz baja… “¿donde está tu marido?...”, no decía absolutamente nada, así que me seguí calentando y perforándole con rabia el culo… ahora quería que se despertara, que se diera cuenta de todo, entes de explotar y llenarle nuevamente los intestinos de leche, así que la tomé del pelo y se lo tiraba con firmeza pero con suavidad, para obligarla a que levantara la cabeza, y seguía culeándomela, y le preguntaba al oido… “¿tu marido sabe que te están cojiendo como a una perra?”…
Rocío no participaba de todo esto, no era más que un cuerpo siendo usado, pero yo estaba llegando al límite con mi verga taladrando su intestino, mis propias palabras y lo morboso de la situación. Cuando no aguanté más enterré más aun mi verga en su culo, empujando fuerte con todo mi cuerpo, tiré el pelo de mi esposa hasta que levantó del todo su cabeza, y empecé a soltar al menos 8 chorros intensos de leche caliente en el culo de mi negrita… le decía “toma, cómetelo todo”…
Entonces abrió apenas los ojos, algo llorosos, y giró la cabeza con una expresión que claramente demostraba que no entendía nada, y me dijo “que bruto”, para volver de inmediato a poner la cabeza sobre la cama y volver a dormir su borrachera…
Ese fue el comienzo de mi matrimonio… podrán imaginarse el resto…
Cualquier comentario es bienvenido, un saludo a todos.

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Friday, May 12, 2006

En este blog, las chichas que beben de mas, dejan sus fotos y sus videos, solo para dar placer a quien desee verlos. Aqui las veras follando por delante y por detras, mamando pollas y coños, tragandose la leche de sus compañeros, gustosas de mas y mas...

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Monday, May 08, 2006

PELICULAS PORNO x SMS
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